El corazón licántropo de MOONSPELL

Texto: Joel Cruz

“Acaso ello proviniera de que en el fondo de su corazón sabía (o creía saber) en todo momento, que no era realmente un ser humano, sino un lobo de la estepa”

Herman Hesse

Imagen: Moonspell


Video: Moonspell

En un campo dominado abruptamente por un sinnúmero de etnias sobre ciertos costados del continente europeo, el Metal siempre tuvo una genealogía frondosa de agrupaciones. Todas ellas, juglaresas que fueron atestiguando la mutación del género, desde la simple expresión minimalista de adolescentes inconformes, hasta el enorme producto de mercado musical habitante en el siglo XXI y verdugo natural del romántico aire subterráneo, cuya  antigua exclusividad más de uno aún añora, así sus soldados rasos conozcan de su existencia mediante la red digital o el testimonio ajeno, aunque no la hayan vivido en carne propia.

En 1995, la modernidad estaba preparada para la madurez del estilo sonoro por derecho divino, entregado a la exégesis del hombre en desnudez no iluminada y pagana, a costillas efectivamente de sus fieles duramente ortodoxos, en gran proporción. A propósito, era (¿o es?) una cualidad paradójica de muchos metaleros el defender un credo artístico al igual que los feligreses mesiánicos protegían su religión: A punta de sesgo, odio y radicalismo.

Imagen: Lobo

De cualquier forma, fue gracias a la invasión de multinacionales como la Century Media Records en nuestros países, que los sonidos extremos llegaron para evangelizarnos en el arte de lo estridente, cuando menos a un grueso puñado de generaciones posterior a la fecha. Su catálogo en ese momento incluía a unos jóvenes portugueses, nacionalidad ciertamente atípica en una tradición tejida mayoritariamente por escandinavos, teutones, anglosajones y hasta eslavos. El sexteto, comandado por un poeta de la Universidad de Lisboa, firmaba como Langsuyar T. Rex (Fernando Ribeiro). Inicialmente se autonombraban Morbid God, llamándose así en la clandestinidad, cuando  empezaron a quebrar paradigmas del Black Metal en la Península Ibérica, ambientando la demonología en favor de senderos folk y texturas que evocaban desde lo arábigo, hasta laberintos medievales. Sin el miedo agobiante de los compositores al acoplar rasgos autóctonos, los rebautizados Moonspell inauguraron con “Wolfheart” una era creativa, conquistando por derecha una ambrosía identitaria, la cual varios fracasaron al buscar y por tanto, pocos igualaron en talento, sosteniendo un nivel estilístico tan alto.

Video: Moonspell

Acorde con la sobriedad del instante, este corazón licantrópico se desbocó en una línea dark, libre e inclinada más a sugerir que en ser explícita, en visión melódica. En las canciones, los teclados de Pedro Paixão (Passionis) son en esencia tan líderes como el barítono de Langsuyar, cuando decide  no abordar la pista con el matiz rasgado, guiando entonces  su destino junto a las guitarras de Duarte Picoto (Mantus) y JM Tanngrisnir (João Fonseca), inmortalizadas en la grabación, pese a que sus destrezas ya no son parte del grupo. El cambio de tempos entre los tracks les quita una homogeneidad, la cual se conserva de todos modos en la línea temática. La producción, obra del mago Waldemar Sorychta, indica por qué el álbum ha madurado brillantemente en un cuarto de siglo. El curriculum se sigue acreditando hasta nuestros días.

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No es de extrañar la influencia de Moonspell alrededor de miles de personas en el mapamundi Hard Rock: Tenemos obviamente quienes intentaron emularlos ( los siguen imitando) o aquellos que hallaron autenticidad pisando huellas semejantes. También en el fortalecimiento de un estilo innecesario identificar mediante etiqueta, abarcando la vastedad misma de un concepto hoy de culto. El conjunto ha utilizado el inglés normalmente para transmitir la honda filosofía lírica de sus autores. Sin embargo, “Wolfheart” sería profético al incluir letras de su lengua nativa, rasgo que usarían hasta la actualidad insistentemente.

Video: Moonspell

De hecho, sin ser la primera banda surgida en un país de habla portuguesa con profunda influencia sobre Hispanoamérica, ha clavado un estandarte desde el Suroeste de Europa, e impactando el perímetro mundial gracias las afinidades lingüísticas de la familia Romance, dada la familiaridad del idioma nacido en Portugal con el evolucionado de España. Un saludo amistoso por cierto a los seguidores influenciados por su corte literario, quienes conociendo por la agrupación al Marqués de Sade o a Pessoa, optaron a la postre en dedicar sus días al estudio de la palabra escrita y a las disciplinas de las humanidades.

Video: Maeve Trebraruna

Moonspell se inclinaría en la experimentación como paso siguiente de este capítulo, pero por ahora es mejor dejarle esa etapa a vocablos futuros, pues la única secuencia de su historia es la reinvención absoluta. Una historia nómada, salvaje, misteriosa; alimentada por los aullidos a un satélite nocturno, precisamente como la de un canis lupus.

“No quiero la noche sino cuando la aurora la hizo diluirse en oro y azul.
Lo que mi alma ignora, eso es lo que quiero poseer”

Fernando Pessoa

Imagen: Lobo

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