Aquí sigue siendo el mismo garaje: METALLICA en Colombia,1999

Foto: radioacktiva.com

Guns N’ Roses ya había marcado un hito, pero esa es otra narración reciclada "veintitantos" años desde que pasó. En otro relato, el grupo que en los ochenta conformaron James Hetfield y el anti Napster Lars Ulrich, aunque ahora diste mucho de hacer parte del underground (¿qué diablos es o no underground hoy por hoy? ¡ilústrenme!), cada dos de mayo en Bogotá es recordado por un buen número de transeúntes y en ocasión de su primera visita al país de la gloria inmarcesible, en 1999.

Como ídolos del rock, Metallica ha tenido entre sus metas importantes eso, ser dioses postmodernos que se erigen ante la comunidad para robar suspiros de sus vidas, con la cuasi nula probabilidad de ser emuladas por sus fans; bueno, tal vez los que alardean el "pico de botella" de Jack Daniels en la selfie facebookera las imiten por un segundo, así el interior de la botella no tenga whisky, sino aguapanela. Rockstars dedicados de todas formas, pero también culpables de discos majestuosamente ineludibles en la historia metalera, al fin tocaban para la nación colombiana, hecho de primera plana para un destino olvidado y en ocasiones evitado por artistas de renombre, por lo menos antes del cambio de milenio.

Foto: El Espectador

El fan criollo, a la vanguardia de lo que estaba pasando, no se quiso perder el acontecimiento, sin importar que la escases de dinero estuviera a la orden del día o que al cabecear con ’Master of Puppets’ se le señalara automáticamente de "matagatos": Desde metaleros radicales, que solían excluir al conjunto de sus tertulias en los bares, pero que se acordaron de él apenas se enteraron de la noticia, hasta aquellos que se creían malvados por poguear con ’Levantando las Manos’ de El Símbolo, dieron a parar aquél domingo en el Parque Simón Bolívar. "Un mierdero tenaz, yo le quité las puntas de acero a las botas para entrar" o "Todo el ’Simoncho’ era pogo, marica", siguen citándose como anécdotas colegiales de la época, en definitiva un concierto que dejó marca sobre muchos.

Video: Society Black 2007 (YouTube)

Los oriundos de San Francisco llegaron directo desde México, empujados por el The Garage Remains the Same Tour, excusa financiera del álbum de covers Garage Inc, su intento maestro por recuperar credibilidad ante los fanáticos del rock extremo. La gente en ese año, obsesionada con el cambio de siglo, de etapa y de parafernalias efímeras, empezó a ver la música anglo más atentamente en el plano de lo normal, hasta el Festival Rock al Parque se perfilaba entonces como un trampolín serio para quienes se consideraban devotos locales del género. 

Foto: automovilescolombia.com

Las cifras relativas de algunas fuentes coinciden en casi cien mil asistentes al show. La mayoría de medios de comunicación masivos se pusieron en la tarea de replicar religiosamente la noticia hasta el día señalado, como si el rock fuera algo importante para ellos. Los cubrimientos de televisión especulaban que vendría al año siguiente Aerosmith, algo que demoró en suceder mucho más. La agenda de eventos internacionales en este estilo no era muy frecuente, así que algunos melenudos, después de soportar por años malas versiones autóctonas de ’Seek and Destroy’ en la clandestinidad subterránea, al fin eran fueron directos de sus intérpretes verdaderos y que tiempo atrás en realidad, mandaban la parada si se requería hablar de listados populares en el metal. Darkness y La Pestilencia fueron la primera vibración terrena, el punto de partida bien recibido por los asistentes, dado el peso que ya tenían como intérpretes en el circuito del distrito capital y de Medellín, respectivamente.

En el escenario contemporáneo, aunque el colombiano del común sea más bien familiarizado con otras orientaciones de la música y el entretenimiento, Metallica 99 ha seguido siendo emblema para una industria rockera, la cual ha venido tomando lugar de forma muy tímida en esta plaza, acertando en sus fines según las condiciones sean óptimas. La perspectiva de fechas que se incrementan como espuma veinte años después, haciendo competir ferozmente entre los empresarios que luchan por obtener un margen decente de ganancia ante un evento y en medio de factores difíciles como los temibles impuestos, no ha frenado sin embargo la visita de otros grandes, citando por ejemplo a Black Sabbath, The Rolling StonesIron Maiden o Judas Priest. Potencialmente Colombia es meca obligada para artistas rockeros de popularidad y este logro de importación sigue en ascenso, no siendo lo mismo para las agrupaciones nacionales y su público, destacados por una evolución más lenta todavía. Se sigue aspirando a estadios multitudinarios, pero el garaje sigue siendo el mismo.

Foto cabecera: Revista Shock

Joel Cruz

Hummingbird Press