Dos décadas decodificando a THE MATRIX

Nuestro futuro es fatídico: Al fin las máquinas dominaron, nuestra percepción de la realidad es llano, un mundillo ilusorio que nos hace creernos fastuosos, eruditos de lo tangible. Maestros de aquello que los sentidos ordinarios se cohíben tocar. Dioses del aire que se raspa y el viento que se muele mientras una matriz parasita nuestra entidad robóticamente biológica. ¿Será que el filme dirigido por la dupla Wachowski (su sexo ahora es lo de menos) predijo el triunfo de las redes sociales?

The Matrix (1999) se incrustó en la cultura popular tal como los cables que atan a los seres humanos en uno de sus actos viscerales o como un espejo líquido en la dermis de Neo. La ciencia ficción lo volvió a hacer: Después de su estreno en aquél marzo, una sinopsis de lo que habita en la mente para luego postrarse como visión, sabor o sensación filosófica pero sobre el celuloide, nos traía en 136 minutos la película insigne de la década en su especie. Bueno, de la segunda mitad (por ahí tosió Terminator II) o ¡bueno ya! una obra trascendental en su género (también tosió por ahí El Quinto Elemento).

A algunas corrientes del pensamiento profundas, densas color plomo, se le añadieron buenas dosis de acción: Las artes marciales y los tiroteos en las manos equivocadas son un fiasco (tanto en la fantasía como en la realidad) pero en la dirección precisa, hacen muy bien lo suyo. Efectos especiales visionarios, planos elocuentes, parlanchines, hicieron jugada maestra con un desarrollo de guión que abogaba por la novela gráfica. No se engañen: Lo irreal en ninguna escena le quita temperamento a la historia. Si protestaron porque al igual que en otros largometrajes hay un mañana tecnológicamente sombrío, acechando a una resistencia de carne y hueso que empeña hasta la médula para subsistir, mientras le apuesta todas sus esperanzas a un elegido que finalizará una guerra definitiva, me atrevo a decir que paradójicamente en The Matrix no son clichés sino herramientas sofisticadas, a pesar de haberlas en algunos momentos avivado, o inventado ciertamente. ¿Qué decir de la banda sonora? Desde el electrónico minimalista hasta el apocalíptico industrial estuvieron reunidos en esa fiesta de códigos binarios verdes. Si no pueden dormir, a veces es saludable seguir el sendero de un conejo blanco, elegir una píldora roja sobre una azul y desconectarse de lo que nos esclaviza libremente. De todos modos somos amos o presas de nuestras creaciones, viviendo el sueño, ensoñando lo terreno. Cuestión de saber de qué lado queremos estar.

Todas las imágenes y videos propiedad de Warner Bros

Joel Cruz

Hummingbird Press