Cuando la tragedia trae de vuelta al rock: Mercury, Cerati y González, 2018.

 

Tres figuras renombradas de la cultura rock en el foco de las cámaras durante el segundo semestre de este año

La popularidad que hoy en día recae sobre  la banda británica QUEEN, debido a la hoy taquillera película "Bohemian Rhapsody" como homenaje a la vida y memoria de Freddie Mercury, arrebató varios nudos en la garganta y lágrimas a millones de espectadores en todo el mundo. Una aproximación en parte acomodada para la taquilla y en otra bastante fiel a la figura de Mercury, tocando fibras profundas de los espectadores que pudieron conectar con momentos de genialidad, opulencia, extravagancia y frenetismo, siendo estos últimos los proyectiles de la ruleta rusa con la que el músico jugaba durante la última parte de su vida. Ejemplo del comienzo de este desenfreno fue el lanzamiento del disco “Jazz” en 1978, donde Queen y un Mercury de ego desbordado organizaron una de las fiestas más salvajes en la historia del rock: Drogas y servicios sexuales gratuitos fueron parte de la célebre noche en Nueva Orleans, conocida como Noche de Sábado en Sodoma.

Iwech Blue

 Latinoamérica no ha quedado excenta de historias trágicas en la música. Recordamos el fatídico suceso ocurrido al músico argentino Gustavo Cerati en el año 2010 donde tras la versión oficial se responsabilizó de su ataque cerebral al declarado tabaquismo del cantante y a algunos “excesos” propios de una gran estrella de rock.  Sin embargo, muchas personas cercanas aseguraron que el evento vascular isquémico que mantuvo durante cuatro años a Cerati en estado de coma, antes de su muerte por un paro respiratorio el 4 de septiembre del 2014 en una clínica de Buenos Aires, fue provocado en realidad por “una ingestión de alcohol mezclado con pastillas para prolongar la actividad sexual, algo que el músico tenía estrictamente prohibido porque era hipertenso”, según informó ese mismo año una médica del hospital Fleni de Buenos Aires a la cadena CNN en Español.

El tema del viagra, desconcertó a muchos de los fans del talentoso músico argentino en el 2015. Fuentes extraoficiales aseguraron en aquel entonces que el medicamento apareció en su vida con la última novia oficial que tuvo el cantante, la controvertida modelo argentina Chloe Bello, quien tenía en dicha época 22 años de edad, 28 años menos que el ex líder de SODA STEREO. Después del ataque cerebro vascular de Cerati, Bello visitó a su novio un par de veces para luego no volver a aparecer en el hospital, aduciendo: “También tengo que hacer mis cosas”. Posteriormente Chloe Bello se desligaría para siempre del músico y seguiría con su vida; en el año 2013 se convertiría en pareja de un joven empresario argentino.

Cómo si la muerte de Gardel no hubiese sido suficiente para que Argentina asocie nuestro país con uno de sus capítulos más amargos en cuanto a sus ídolos musicales,  durante la presentación de Cerati el 13 de mayo de 2010 en el estadio El Campín, se dieron probablemente las primeras señales de una tragedia anticipada. Esa noche bebió 6 vasos de whisky y  fumó unos cuantos cigarrillos como de costumbre, y ofreció un concierto impecable. Sin embargo, muchos recuerdan que en uno de los intermedios entre canción y canción el músico le preguntó al público: “¿Bogotá se ha subido más? Me estoy quedando sin aire”. La misma prensa colombiana informó que Cerati fue visto después del recital junto a sus amigos en una de las mesas del bar Armando Records de Bogotá, rodeado por un séquito de bellas jovencitas, presuntamente fumando y aspirandoo cocaína.

El músico viajaría el 14 de mayo a Caracas para presentarse al día siguiente en la Universidad Simón Bolívar. De la suite del hotel salió solo para ir al concierto. Al parecer, se sentía tan mal que solo tomó un vaso de whisky y no quiso fumar. Los espectadores todavía recuerdan dos cosas: en medio de una canción, Cerati se agarró la parte de atrás de su cabeza, quizás como indicando de que algo estaba pasando con su cerebro y, después de tocar “Lago en el Cielo”, la última canción que cantaría en su vida, le preguntó al público donde iba a ser la fiesta después del concierto: “Bueno, ¿dónde va a ser la rumba?”, inquirió con su característico sentido del humor.

Gustavo Cerati entonces comenzó a sentirse mal en el camerino; sufrió una descompensación e ingresó a un hospital de la capital venezolana, donde se dio cuenta que le costaba hablar y sentía el lado derecho de su cuerpo entumecido. Todo ello sólo fue el preámbulo del fulminante ataque cerebro vascular que le provocó un estado de coma que, antes de su muerte en septiembre del 2014, lo tuvo postrado durante cuatro años en una clínica de Buenos Aires.

La familia del artista y sus amigos prefirieron negar todas estas versiones. Adrián Taverna, sonidista de Cerati y amigo del cantante desde sus tiempos de Soda Stereo, relató en la revista “The Clinic” que “A Gustavo le gustaba salir, le gustaba la noche, ir a comer, a bailar y escuchar música. Era una persona inquieta, le costaba mucho dormirse, sobre todo después de los shows o durante las giras, andaba de un lado para el otro. La verdad que el descanso no era una de sus prioridades. Obviamente a una persona como él, una estrella de rock, siempre se la relaciona con una vida desordenada, con los excesos. Pero el único exceso que tuvo Gustavo fue el tabaco...”.

 

 

Chilevisión

De otra parte y continuando con las figuras emblemáticas del rock del cono sur, actualmente los músicos Narea y Tapia de Los Prisioneros se encuentran inmersos en una gira por territorio colombiano sin su rostro más emblemático: Jorge González. Muchos de los curisoso al espectáculo de la pasada noche del 16 de noviembre en Bogotá en el Teatro Royal Center, desconocían la razón de la ausencia del líder de la renombrada banda chilena. González  sufrió un accidente cerebrovascular en el año 2015. Afortunadamente no corrió con el trágico final de su contemporáneo Cerati. 

El accidente fue grave, por lo que dejó daños y secuelas irreversibles en su organismo, y lo obligaría a un tratamiento de recuperación durante toda su vida. A partir de ese instante, y hasta estos días, inició una batalla para salvar su propia existencia y, como nunca antes, para intentar mantener a raya la amenaza latente de la muerte.

En el Instituto de Neurocirugía de Santiago se realizó una angiografía. Allí se detectó que su corazón y sus cuerdas vocales no habían sufrido un daño considerable. A cambio, se determinó que había tenido una serie de infartos cerebrales por un período de al menos siete meses. Sus dolencias se incubaron en Berlín, donde residía desde mayo de 2011. Presentaba un complejo cuadro de bajas defensas, debido, entre otros factores, a la mala alimentación. En la capital alemana, el chileno vivía solo en un departamento del barrio de Friedrichshain. 

Con el diagnóstico y el tratamiento ya resuelto por el Instituto de Neurocirugía, el que incluía sesiones periódicas con kinesiólogos y fonoaudiólogos, el músico debió empezar a superar otro trance: el bajón anímico activado por la situación, la que, entre otros efectos, le había alterado su habla y su capacidad motriz. Debió aprender a cantar y vocalizar de nuevo. Todo acompañado de ejercicios tan comunes como soplar una bombilla durante un par de minutos. 

Para balancear el estado emocional, la rehabilitación incluyó antidepresivos. También se le comenzó a recetar corticoides, con el fin de desinflamar las lesiones cerebrales. Una resonancia magnética arrojó un daño severo en el lóbulo frontal del cerebro, el área encargada del lenguaje, la memoria y el razonamiento.  Los médicos estimaron una expectativa de vida de alrededor de seis meses para González. El fallecimiento del músico era un escenario posible. El riesgo vital presentado por el infarto había llegado a su punto más extremo. El golpe sirvió para que todos sus allegados, partiendo por el propio cantante, asumieran la situación de un modo diferente. Básicamente, el plan era fortalecer los ánimos y crear emotivos lazos de afecto. 

Hoy las perspectivas de  vida del músico son más alentadoras, aunque también inciertas. De seguir cumpliendo con el tratamiento, sus opciones son mucho mayores. Según sus cercanos, por fin descubrió lo más parecido a su hogar en Santiago, lo que ha sido esencial para su recuperación y lo que, de paso, lo ha hecho desistir de volver a Alemania. 

González, músico de 53 años en entrevista con el medio The Clinic, señaló que lo que pasó "no es una elección" sino "una imposición del destino". Aseguró no sentirse enojado a lo que añadió: "Yo me merecía algo malo, me tocaron demasiadas cosas buenas. Y el destino, en parte lo hace uno, así que estoy conforme con ello. ’Todo está bien si termina bien’ decía el caballero Shakespeare y creo que tiene razón. 

Por último agregó: "Antes pensaba que nada me entraba, que era una persona inmortal. Ahora creo que el alma es inmortal pero el cuerpo falla. Me doy cuenta de que me queda mucho, pero no igual. Tengo que tener más cuidado. Y pretendo no distraerme. Por ejemplo ahora estoy más tranquilo y esa es una manera de conservar la vida. y siempre, de alguna forma, luchamos por nuestra vida, aunque yo tengo más conciencia que los demás de eso".

 

24 horas.cl

Como quiera que hayan acontecido estos dolorosos hechos en las vidas de estas tres figuras a lado y lado del Atlántico, y ya que nadie es ajeno a la tragedia indistintamente de su nacionalidad y cultura, hemos recogido estos fragmentos de dolor, superación y humanidad. Un viento diferente en pleno 2018, en el que estas figuras se han convertido en protagonistas:

Por una parte, a pocos días del  estreno de Bohemian Rhapsody en salas, las reproducciones del soundtrack original de la película en Spotify, se incrementó mundialmente un 322 por ciento, mientras el catálogo de música de Queen aumentó un 156 por ciento en reproducciones dentro de la plataforma. Además, el éxito “Bohemian Rhapsody” (nombre que lleva el filme), se elevó un 137 por ciento, de acuerdo a un comunicado.  

Por su parte, Gustavo Cerati será recordado a través del canal National Geographic que pondrá al aire el próximo domingo 25 de noviembre la biografía de este músico argentino, uno de los cuatro artistas retratados en "BIOS: Vidas que marcaron la tuya", la nueva serie docu-reality producida por Underground con la dirección creativa de Sebastián Ortega. El especial de dos horas busca reconstruir los distintos puntos de inflexión en la vida de este genio creativo, a través de entrevistas a sus familiares, entre las que se destacan su madre Lillian Clarke, su hermana Laura Cerati y sus hijos Benito y Lisa, junto a los testimonios de reconocidos testigos, especialistas y cómplices que lo acompañaron durante su vida: Zeta Bosio, Charly Alberti, Daniel Kon, Shakira, Anita Álvarez de Toledo, Adrián Taverna, Caito Lorenzo, Leandro Fresco, Leo García, entre otros.

En cuanto a Jorge González, realizó dos lanzamientos el pasado mes de agosto: su nuevo trabajo discográfico “Manchitas” y la segunda edición de su autobiografía “Héroe”. El disco cuenta con 11 canciones de música electrónica, trabajo en el que se embarcó a comienzos de este año y que marca su regreso musical. Con respecto a su autobiografía, se trató de una reedición con más de 100 páginas extras, en donde se incluirían fotografías inéditas y nuevos textos de su experiencia discográfica desde "La voz de los ’80" (1984) hasta "Mi Destino" (1999).

Durante el mes de noviembre, el músico chileno anticipó su nuevo trabajo discográfico en vivo "Nada es para Siempre", que corresponde al show realizado en el año 2015 en el Movistar Arena de Santiago y en el que recibió un emotivo homenaje por parte de múltiples artistas.

Hummingbird Press