EL ROCK DE COLOMBIA es inmarcesible y su día fue la prueba

La Lluvia como ritual de los encuentros masivos, el barro y un sentido amplio de sorpresa, los protagonistas de Día De Rock Colombia en una nueva versión explicaron a los cuatro vientos que nuestro país tiene una alternativa con letras mayúsculas para aquellos que le apuestan al hijo del jazz y el blues en medio del trópico. Las horas dedicadas a lo nuestro (para los oídos pocas, para el cuerpo demasiadas y para la adrenalina escasas) fueron propicias para un paseo (sin olla) de algunas definiciones que involucran un género musical, evocando el ayer con Poligamia (Andrés Cepeda como cantante impresionante que sabe dominar escena), pasando por los siempre vigentes Pestilencia e I.R.A, unos compactos Telebit, los brutales Nepentes y Koyi K Utho, hasta la versatilidad de algunos menos rockeros, pero mucho más expertos en el tema, respecto a algunos retrógrados de chamarra de cuero con taches y más taches: Caso puntual de Superlitio, oriundos de una zona tan típica como la caleña y hoy por hoy autoridades musicales dentro y fuera de nuestras fronteras. Las imágenes siempre expresarán con mayor ahínco lo que las letras intentan emular, así que si el rock Oh Gloria Inmarcesible fue uno durante una jornada, aquí tenemos para ustedes más de una perspectiva de cómo lo captamos en nuestra memoria.

El Rock de Colombia fue uno y por partida doble

Dos años de aciertos en aspectos como el recinto del concierto en un lugar pertinente, grande, amplio y con la agilidad de tener dos escenarios, dando posibilidad a que las bandas se organicen para su presentación sin premuras de cables, instrumentos y azares del momento para los músicos. Presentaciones de bandas criollas llenas por un lado de historia y por otro lado de melodías nuevas y contrastantes. Bienestar del público dando la posibilidad de adquirir excelentes productos gastronómicos e invitándolos a divertirse entre interacciones de juegos, lugares para adquirir productos de las bandas y compartir sensaciones visuales, sonoras y sociales- parche.

Entre los artistas destacados por su fuerza musical, trayectoria e intereses y gustos encontramos a:

Alfonso Espriella, gran músico alternativo quien llega al escenario con una versatilidad increíble, mezclando imágenes, sonidos de percusión, entrelazando voces rasgadas y melódicas, mostrando con temple su profesionalismo. En su presentación, la cual fue impecable, faltó mayor asistencia, pena por los que perdieron ese coctel de sonidos. También cabe mencionar lo desequilibrado de los altavoces, que chocaban con sus vibraciones bajas. Nepentes, agrupación paisa que trastoca varios géneros y reconocida por su sabor, inició su presentación dando saltos en tarima, prendiendo la fiesta del rock con temas como ‘lento’ y ‘somos violentos’, además de otros temas que generaron pogo, slam y un stage diving o mosh, realizado por Juan Fernando Álvarez (vocal) fraternizando así con los presentes que ya alcanzaban un aforo considerable.

 Koyi K Utho, con su metal industrial se hizo presente después de su gira en U.S.A, exponiendo su juego visual entre show de sierras y percusiones, escenas que hacen una mezcla acorde para temas como ‘Fire on fire’; su espectáculo estuvo lleno de brutalidad, poder y la sorpresa además de tener como invitado a un “espíritu vivo”, como fue mencionado: Apareció en tarima Amós Piñeros con el tema Drulos, original de Ultrágeno, otra de las bandas legendarias del rock pesado en Colombia. Para este instante Koyi tenía más de medio recinto eufórico con sus compases dinámicos y fraternales manifestados por Zero, quien bajó del escenario para estar más cerca de aquellos “dementes”del industrial.

I.R.A, punk antioqueño, emblema de muchas crestas amarillas, azules y rojas, figuró en escena con su firmeza, confabulación y total entrega, a pesar del luto familiar nombrado por Mónica, su líder y vocalista. el conjunto botó todo su sabor, gozado por parte de los asistentes quienes no dudaron en expresar mediante una ovación profunda y merecida su gratitud por tan buena fiesta. La Pestilencia, banda legendaria que al entrar a escena siempre provoca coros de generaciones de finales de los 80, años 90 y actuales. Su brutalidad musical, grandeza y tradición une voces que disfrutan de sus mensajes en contra de temas como la “corrupción”, palabra permanentemente de moda en esta tierra de colores. Su presentación fue una de las más esperadas de la noche; sin embargo, molestias como la falta del sonido en el bajo, ausencias momentáneas de amplificación en la voz y saturación del sonido alcanzaron a desencantar un poco la magia del momento, situación que también alcanzó a teñir bandas como V For Volume, Don Tetto, Los Mackenzy y Poligamia.

La Derecha, otros de los más esperados, llegaron al escenario con la fuerza del “chato” Juan Carlos Rivas en el bajo y el ingenio de sus integrantes, que por años han hecho parte del repertorio sonoro de muchos jóvenes en en el país, que con ansías los esperaban sin saber que de manera inaudita se encontrarían con un desgano inicial del vocalista Mario Duarte, quien hizo alguna acotación en un momento referente a finalizar con la presentación; instante por demás incómodo para los asistentes, que manifestaron su inconformismo mediante gestos y comentarios al respecto. Casi para concluir la presentación apareció intempestivamente Julián Orrego, exvocalista de El Siete, apoyando en el clásico ‘Ay qué dolor’.

Es importante resaltar que invitados posicionados como Superlitio y The Mills hicieron una presentación implecable. El sonido fue benefactor en sus presentaciones para sus seguidores, “derretidos” con sus temas, reconocidos por estar posicionados a nivel nacional y muy sonados en emisoras del territorio; asimismo denotaron su nivel de destreza, bagaje musical y persistencia, ejemplo para muchos músicos que inician este mundo de notas sonoras, para el común estridentes.

También tenemos que hablar de algunos desaciertos que con el tiempo tienden mejorar, ya que todo no puede ser perfecto y se mencionan con la finalidad de tratar de apoyar y consolidar estos espacios de manera critica: Kronos, agrupación histórica en el tiempo - espacio del rock colombiano se presentó en un horario demasiado denso, ya que para este momento muchas personas que desde temprano pudieron asistir estaban exhaustas, sin contar con los que llegaron después de su jornada laboral, situación que afecto a muchos de su fans que no lograron ver, escuchar o “sodarse” sus líricas y composiciones. En cuanto al manejo de Residuos, actualmente se habla del cuidado del medio ambiente, recalentamiento global y extinción de especies, producto del descuido y mal logrado progreso humano. Por lo anterior es causa de desconsuelo no haber observado canecas con clasificación de los mismo y campañas de sensibilización acerca del tema.

Día De Rock Colombia ¡Arriba!

"Quien lo vive es quien lo goza" se asegura en el Carnaval de Barranquilla y se ajusta muy bien a la presente nota. La idea de congregar en un evento con amplia inversión de organizadores y patrocinadores exponentes del rock o próximos al rock criollo, se venía incubando en la mente de más de una cabeza hace años, incluso desde la época en la cual el término "rock en Colombia" era más cercano a lo irreal, donde obviamente la carretera rockera era una trocha intransitable. El letargo de una escena propia vas despertando de su sueño y en pleno 2018 ya es posible contar con una oferta de entretenimiento que no depende de un artista extranjero para convocar audiencia. Festivales del mundo comenzaron con cimientos artesanales hasta edificarse con esfuerzo y sentido perfección; eventos cuyo nombre ya garantizan venta de boletería, incluso antes que su cartel fuese dado a concoer. Festivales donde de manera organizada conviven visiones particulares de la música y el ambiente jovial, pues géneros tan extremos como el punk y el metal, tachados siempre de hostiles también saben aportar una buena dosis de energía sin necesidad de entrar en los innecesarios terrenos del vandalismo o la agresión. Don Tetto como paladines del proyecto, supieron consolidar la idea colectiva y adulta de un estilo adoptado en nuestro país desde casi sus inicios, olvidado por años, retomado a veces de múltiples formas y satanizado por unos cuantos, pero al fin victorioso por los que creemos en unos cuernos arriba marcados por el tricolor.

Fotos: Sergio Fabian Garzon Clavijo y Janis Elizabeth P. (galería completa aquí)

Crónica: Johanna Gutiérrez y Joel Cruz

 

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