Ovación para DARK TRANQUILLITY en Rock al Parque, Colombia 2018.

 

Foto: Sergio Garzón

En mi registro de shows, he dejado  siempre al espectador juzgar con sus propios sentidos la puesta en escena de artistas en vivo en distintos eventos. He procurado compartir en evidencia audiovisual algunas canciones de aquellos que han desfilado por diversos escenarios, tomando así yo misma un rol casi invisible pues la experiencia “fuera de foco”, siempre me ha parecido más seductora. Sin embargo, en este caso excepcional, decidí compartir unas líneas íntimas con nuestros lectores producto de ese tipo de relaciones que se tienen con ciertas bandas, de cercanía y distancia, cambios y reflexiones, producto del paso del tiempo.

Este 18 de agosto contamos con la quinta visita a nuestro país, y primera vez al escenario principal del festival Rock al Parque de DARK TRANQUILLITY, una de las bandas pioneras del Death Metal melódico natural de Suecia.

La noche fría ya sin ráfagas de vientos de agosto, de cielo despejado y a media luna junto a  una multitud masiva para el acto, fueron los ingredientes que precedieron el cuadro en movimiento que se desarrollaría en los siguientes minutos. El tamaño del foso, las incomodidades, los medios o invitados, los atuendos,  muchos otras quejas y apuntes superficiales que se critican año tras año aquí y allá sin mayor eco, pasaron una vez más ante mis ojos y oídos a un segundo plano para poder recobrar total concentración en lo realmente importante: el show.  

Cuando el espectáculo daba comienzo con la pista de fondo para enganchar el inicio de Encircled,  pude girar levemente mi mirada, con cámara en mano, para observar la emoción que emanaba del segundo gran protagonista: el público. Aprisionados contra las vallas de seguridad, los asistentes esperaron con rostros que dejaban ver una mezcla de ansiedad y resistencia al cansancio de la jornada.

La noche a punto y sobre la tarima los genios suecos comandados por Stanne, con una dilatada historia a cuestas desde los 90, artífices de  placas discográficas históricas para el género e imprescindibles como The Gallery, Damage Done y Fiction, recordaron a la comunidad metalera asistente quienes son, han sido y a dónde han llegado. Su trasegar por  diferentes etapas, desde el Melodeath hacia terrenos ornamentados por elementos góticos y atmosféricos en su sonido apostando a la vez y a ratos por voces limpias , me recuerda nuevamente mi predilección por esta banda, sobre el estrepitoso giro de In Flames.

“Atoma”, su producción de 2016 que a mi juzgar es una de las mejores desde el Fiction (2007), cargado de más rabia y mejores melodías,  llegó para ser presentado en vivo. Curiosamente y por giros del destino les perdí la pista desde entonces, en sus participaciones en vivo. Pero finalmente llegó esta oportunidad para salir de dudas.

 

Foto: Sergio Garzón

Logré ubicarme entre una asistente curiosa por escuchar a los “los escandinavos”  y una persona de logística. Una compañía en neutralidad perfecta y silenciosa que es muy difícil de lograr cuando te tomas la música y el cine en serio. El escucharse a sí mismo, cantando apasionadamente sin dejar que el interlocutor principal desde la tarima llegue realmente al oído, ha resultado una práctica fútil que con los años he abandonado por completo.  Con la boca estoicamente cerrada y los oídos repletos de magia sonora, me vi conmovida y atrapada nuevamente por las melodías de DT. El espíritu esencial de la banda logró re conectarme nuevamente con sus riffs distintivos, melodías de plomo, teclado de atmósfera envolvente y ese perfecto equilibrio entre los guturales y las voces sin mácula de Mikael Stanne. Me sentí nuevamente como espectadora de un largometraje de nunca acabar.

Guitarras, bajo y voz cruzaban de un lado al otro  del inmenso escenario, como queriendo alcanzar con ímpetu, desbordado carisma y devota entrega cada rincón de la plaza de eventos. Como apunte adicional, debo decir que la llegada de Anders Iwers en el bajo desde 2015 (TIAMAT, IN FLAMES,  LACUNA COIL entre otras bandas) dio profunda consistencia al desbordado y majestuoso banquete sonoro, como columna vertebral profunda durante el show. Me impresionó. 

Volviendo atrás en el tiempo he de reconocer el valor y el esfuerzo de quienes han tenido a cargo la producción de eventos de DT con anterioridad en el país,  para lograr sus shows en un bar o un teatro de capacidad media. Pero en este punto necesario de honestidad, debo admitir que siempre tuve esa fantasia oculta  y el anhelo de verme obnubilada por la magnificencia del sonido de este sexteto en escena en mi país, en un venue de igual magnitud al de la banda, pudiendo rendirle el honor que se merece.

Así se cumplía entonces este deseo en la tarima Plaza, del parque Simón Bolívar. Y es aquí que con atrevimiento puro podría decir que es uno de los mejores performance en décadas del festival.

24 horas de cansancio entre Gotemburgo y Bogotá, (la duración del vuelo en particular para este show en Rock al Parque según mención del mismo Stanne, 12 horas en realidad) me susurran al oído ahora que  la distancia espacial y temporal es simplemente un efecto ilusorio producto de nuestra mente, en la que solo deben tener cabida la pasión y el amor por la música de aquellos que han logrado tocar nuestra fibra más profunda y a quienes siempre ha de pertenecer.

Listado de canciones:

0.Encircled

1.Monochromatic stains (Damage Done, 2002)2.Clearing skies (Atoma, 2016)


3.The treason wall (Damage Done, 2002)


4.The science of noise (Construct, 2013)


5.Forward momentum (Atoma, 2016)

 

6.Final resistance (Damage Done, 2002)

7.Atoma (Atoma, 2016)


8. Terminus (Where death is most alive (Single Focus Shift, Fiction, 2007)


9.The wonders at you feet (Haven, 2000)


10.Therein (Projector, 1999)


11.Lost to apathy (EP 2004, Character, 2005)


12.Misery’s crown (Fiction, 2007)

 

Aquí encuentran la galería de de DT en Rock al Parque 2018 a cargo de nuestro fotógrafo Sergio Garzón

 

Rocío Acosta

Redacción

Agencia Hummingbird Press