KADAVAR: Arreglos mínimos, efecto máximo

 

 

 

Es más fácil aproximarse a imaginar el primer centenario que narre el génesis del rock en lugar de mirar con nostalgia sus relativos sesenta años. Semejante a un crimen impune de guitarra ’zeppelinesca’, tenemos el hecho y muchos nombres, pero nunca un común denominador (imaginen lo mismo, pero en unas décadas a futuro). Tantos son los caminos inspirados y ejecutados en nombre de este vocablo que su unanimidad se suele confundir entre cualquier actitud contestataria o mensaje insurgente de red social, situación responsable en más de una discrepancia, algo nada raro tomando en cuenta que en más de medio siglo de acontecimientos ha sido mucho lo sucedido desde que un ritmo simple se empezara a cocinar en el sector alienado de la sociedad norteamericana, hijo a su vez del folclor fecundado allí.

Citando a una de las frases típicas de los padres de familia en cualquier país, que reclaman enérgicamente "la música de mis tiempos era mejor", hoy no existe espacio para aquellos hijos rebeldes que han optado por llevarle la contraria a sus progenitores sino en contraste a esto, destinado a quienes les dan la razón, sobre todo a los rockeros formados en los años sesenta y setenta, era brillante en la música, principalmente por su sentido de experimentación.

Alemania, como efigie que ha exportado facetas impresionantes bien sea de lo erudito o popular según el caso, también ha sabido adoptar sagazmente sonidos del extranjero. Es así como un trío berlinés llamado Kadavar ha pertenecido recientemente a muy reputados festivales en el mundo, una travesía que comenzó en la clandestinidad de los clubes y locales pequeños de su ciudad original para llegar a los escenarios masivos, motivados principalmente por el deseo de oírse bien y cada vez mejor en una meteórica carrera que tuvo punto de partida en el 2010. 

Su actual formación Christoph "Tiger" Bartelt (batería), Simon "Dragon" Bouteloup (bajo) y Christoph "Lupus" Lindemann (voz y guitarra) unen fuerzas para sonar como una auténtica banda de garaje, mayormente a la fecha. Con un nivel de entrega al 120% (teutones al fin y al cabo) los tres músicos saben diferenciarse del exceso stoner en su circuito para incorporar también aires (más bien vientos) psicodélicos, evocando la esencia que hizo grande las primeras grabaciones de Black Sabbath, tal vez unos matices de Blue Cheer con Grand Funk Railroad, como para entender en algo su mezcla compositiva. Quienes aman al famoso cuarteto comandado de Robert Plant y Jimmy Page mencionado sutilmente al inicio de este texto, también pueden percibirlo camuflado por ahí, aunque sin  estar emparentados necesariamente con su hit ’Stairway to Heaven’

Para el 2013 captaron la atención de Nuclear Blast, famosos por conocer de metal, pero también por incursionar en otro tipo de alternativas en materia de música fuerte, oportunidad a la postre para su segundo trabajo "Abra Kadavar" y el consecuente reconocimiento internacional propio de vincularse a una disquera gigante. Cuatro álbumes es una cifra saludable para ellos, un conjunto de rock clásico que no ha llegado a la década de nacimiento, a propósito.

Su presencia en tarima primigenia más sus ajustes sombríos, luego de recorrer plazas de Europa, Australia, Estados Unidos y Latinoamérica llegaron triunfalmente al festival Rock al Parque 2018, durante el pasado 20 de agosto en Bogotá. Su último larga duración traduce tiempos duros, aquellos que hicieron agrupar al público en el Escenario Lago esa noche. Quienes decidieron permanecer cerca a la tarima dominada por su contundencia, lentamente arrojaron toda su curiosidad al sustancioso sendero labrado desde el idioma de sus instrumentos. Lindemann se portó como un caballero bastante serio: Algo de "muchas gracias", "nuestra siguiente canción es..." (nada del otro mundo). Una actitud tímida que entraba repetinamente en ebullición al interpretar un trozo más de su setlist. Un viaje en el tiempo, afirman algunos; algo nuevo para otros que renace del pasado, contando historias desde otra óptica del calendario. 

 

 

"Rough Times" de Kadavar completo aquí

 

 Kadavar en Facebook

 

 

Joel Cruz

@johellcrvx