RESEÑA: ALBATROZ RENUEVA SU ESPÍRITU TRAS MORIR EN BATALLA Y RENACER. VIAJE A TRAVÉS DE SUS '185 LUNAS'

 

 

 

Los años han hecho mella en nuestro ser por completo. En consecuencia, quienes encontramos en el rock un eje vital de nuestro andar, vemos concluir este ciclo de vida a quienes forjaron el pavimento de la “Autopista al Infierno” narrada por Bon Scott. Entre dos trópicos, la nación sudamericana que habitamos vive vanagloriándose de su tricolor y diversidad cultural; no obstante, también ha sentido germinar interiormente al metal como corriente musical, en respuesta a la globalización y como desahogo frente a una idiosincrasia anclada a su legado de oscurantismo, injusticia social y temor a lo desconocido. La figura más importante del rock nacional, ese mismo edificado sobre el camino y sin ayuda material, pese a su industria postiza e incluso a pesar de sus propios rockeros, abandonó este mundo. Elkin Ramírez ahora no se halla corporalmente entre quienes estuvieron cerca de su rol artístico como adeptos, admiradores, adversarios o personajes indiferentes a su impacto cultural. Es oportuno hacer un prefacio del más reciente disco de la banda Albatroz titulado “185 Lunas” evocando al recién fallecido cantautor antioqueño, guiándome por la evidente influencia artística y los vínculos fraternales que arraigan a sus integrantes con el líder de Kraken; pero más allá de ello existe algo más especial: El Titán dejó una herencia mayor que su historia y sus letras. Sus huellas son vivo testimonio de pensar y actuar diferente, arrasando la frontera del deseo hacia el actuar mediante una perseverancia de hierro que hoy vive y respira sin temor al error ni al jamás.

 

 

 

En un álbum, el track 1 puede ser tan decisivo como el jugador uno o diez  del partido de fútbol. Me excuso por la comparación, pero ¿No es curioso que el buen Heavy metal y el balompié de alta factura coincidan en determinadas partes del planeta? Albatroz cree que “Llegando a la Cima” no es un fin, sino un desenfrenado punto de partida. Su música es atmosférica, pero concreta. La fuerza en los coros anuncia una antología condensada por el aprendizaje de años fecundos sobre aquel que domina su interior cambiando la piel y adoptando un traje de batalla más autónomo, reluciente por su identidad y aura de combate. “Levántate y marcha ya” prosigue como el estribillo que hala por naturaleza el puño hacia arriba; tema profundo, con un trabajo de guitarra que el oyente debe repetir sobre el reproductor de cd repetidas veces hasta el cansancio. Buena antesala para “Galaxia”, tercera pista de la colección algo más sosegada, cautivadora y sobresaliente en parte por sus versos elaborados. Casi veinte minutos han trascurrido desde que empecé a oírlo y desconociendo cuántas lunas he avanzado, bebo agua para encontrarme con “Involución” caracterizada por su tonada diferente, pero se comunica sagazmente con toda la grabación. Su introducción es potente y la voz de Andrés Arce expulsa un aire introspectivo que aumenta inesperadamente. Aunque  la presencia de las cuerdas no se pierde, el piano se destaca fácilmente en sus cambios de ritmo. Dos sorbos bastan para avanzar y sentirme en el “El Rincón del Huracán”, composición audazmente equilibrada. La agrupación mejora los preliminares en sus interpretaciones y la riqueza metafórica en las palabras que las acompañan. Llegando a la mitad de la antología, es fácil darse cuenta que fue creada sin descuidar sus pormenores. Pueden sentirse a veces matices algo planos en fragmentos de la voz, pero es intencional y le da ímpetu y temperamento a la estructura sonora del Larga Duración.

 

 

Timo Kotipelto y Stratovarius se puede decir, simbolizan un “olimpo” al cual muchos fieles al heavy y power metal desean llegar como intérpretes y aficionados. La versión bogotana de su clásico “Eagleheart” (pista número seis) revive una naciente década pasada que auguraba reinventarse en su momento. Probablemente quien les escribe la hubiera retirado de “185 Lunas”, priorizando las creaciones originales. “Más que un Ángel” es la power ballad que profundiza en el reto de quienes se adentran en la melodía abiertamente afectiva sin caer en los terrenos de los superficial. Pensando seguramente en cubrir los aspectos de esta nueva producción sigue “Quihica” (Las víctimas de las ceremonias rituales en el mundo Muisca), fragmento instrumental que altera el orden en una secuencia melódica que no se caracteriza por ser homogénea.  “Réquiem” es la señal del deceso, pero con un fondo teatral muy perceptible, alcanza un rango interesante en la fase casi final de este álbum publicado originalmente en el 2016. Frente al desafío de cerrar adecuadamente el disco llego a “Sol de Ícaro”, icono ambicioso del rock fuerte suramericano que vuela hacia el firmamento. “Sol de Ícaro/ sol de Ícaro/ Destruyendo la obsesión/Cadenas mentales/Traspasando el portal el sol ya me arde.   Lo que arranca radiante de energía concluye exactamente igual. La tenacidad del Heavy así lo pide; sin ella, no existirían cimientos o peldaños del género como Iron Maiden, Rata Blanca, Hammerfall, Helloween, Kamelot, Kraken e incluso Legend Maker, apreciables en el sonido de la banda en mención y quienes  han sabido crear evolución de tales referentes para superar puntos débiles de sus trabajos previos.

 

 

La producción es bastante lograda, algo que no sorprende cuando se revisan en los créditos las participaciones de Paul Arévalo, Gerson Alfonso (percusionista, teclista y miembro integral del conjunto, su sello se nota globalmente en cada segmento, así como los arreglos en general) y en la mezcla, Mathias Krieger. Otro Punto extra del trabajo, se nota la labor en equipo de todos los músicos y su preparación: Ninguna luna escrita al azar, ningún detalle echado a la suerte. El arte digipack del compacto es obra y gracia de Felipe Machado y no resume la obra; más bien complementa la personalidad monumental que hace al Albatroz volar más alto aún en el firmamento, arriba de las desventuras de la poesía francesa y ojalá del limitado apoyo al rock criollo. Lo decía el maestro Elkin “Todo hombre es una historia”; tomo el atrevimiento de parafrasearlo: Todo vuelo, todo emprendimiento es una historia.

 

 

 

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Joel Cruz

@johellcrvx