KARIWA REIVINDICA NUESTRA POSICIÓN EN EL COSMOS Y SE TOMA 10.000 AÑOS PARA ELLO

 

Solamente con recibir el primer larga duración de Kariwa se puede notar el aire imponente de las canciones, invocando directamente lo tribal, lo primitivo y su esfuerzo por captar lo más fielmente posible ese concepto en las diez composiciones que lo agrupan (un número vital para sus compositores según parece),una metáfora dedicada al instinto primario del hombre que pierde su norte fraternal y en consecuencia refuerza en lo contemporáneo una conducta destructora, egoísta y carente de conciencia inmerso en la ira, el desdén de un entorno tosco y un marcado sentido de supervivencia. A partir de aquí comienza un viaje milenario preciso de todos los sentidos para disfrutar: Metal- É es la primera canción que se reproduce en el lector del cd y de repente“10.000 años” representan una amalgama de fuerza y euforia que no se va a enclaustrar en lo monótono; contrario a eso, se aleja de lo repetitivo que transcurre lento, haciendo que diez milenios sean vertiginosamente potentes. Voz, guitarra, (vital el desarrollo del instrumento en todo el trabajo) y batería definen la letra (¿o al revés?).

 

 

 

 

El pogo es la danza agresivamente poética de lo extremo, así que el disco inicia con una sugerencia precisa para este fin: “Energía incontrolable/que mi instinto reclama/No escogí este camino/ Escrito en mi destino/Metal es mi vida”, una manera estratégica de inaugurar la antología y que además mantiene la adrenalina en alto con “Dualidad”, tema que le sigue. Si antes las guitarras eran ágiles, en este punto son frenéticas, con espacios más pausados, pero densos, aptos para una introspección que “lapida la conciencia”, parafraseando una de sus líneas. El registro en la voz de José Luis Jiménez responde a la intención del sonido, un sello que los espectadores de la agrupación pueden comparar ahora con el aporte de su nuevo frontman, César López. Un bajo indica el fatalismo de “Tan solo lamentos”, corte que evoca a esas melodías de los años noventa, propias del groove, pero se adentran un poco en homenajes al sonido de Gotemburgo y al metalcore, evidentes en el trabajo y que no son tan implícitos como se cree en un principio. La pista número 4 arranca de una forma más interesante que la anterior, algo que se transforma rápidamente en un ritmo de “vieja escuela”: “La muerte es aquello que /Acecha en las calles /La muerte es aquello que encuentras en la esquina”, dice la letra. ¿Les suena familiar? En efecto, vivencia descarnada de una sociedad nefasta que instruye desde su filosofía de violencia indiferente; un puño en la cara a los defensores del “segundo país más alegre”. Los invito a ser joviales y risueños por una calle desolada de casi cualquier barrio del sur capitalino después de las 10:00 p.m. Bienvenidos a la Gamincity, fragmento interesante del disco con furia genuina.

 

 

 

 

 Continúa Evil Does it this way (totalmente en inglés) con un trabajo impecable en todos los instrumentos. Es una pieza lenta y bastante intensa, pero en definitiva refleja el punto mayormente atractivo de Kariwa, buscando límites acelerados y sosegados en todo el recorrido de sus composiciones. Sigue otro himno de ofrenda para el ser humano: “Somos solo /Destrucción y enfermedad/ Un rey Midas de lo infecto/Manoseando todo/ Somos solo una mórbida infección. Una definición acertada de lo que el hombre representa para su hábitat, un compás sugestivo enmarcado por una guitarra desafiante y un coro contagioso. Enseguida, aparece “Furia”, corte veloz; La batería, definitivamente merece un comentario aparte en esta reseña. La percusión de Mauricio Ramírez posee un carácter de liderazgo en cada uno de los diez mil años, e invita obligatoriamente a comprobar el power de un Kariwa en vivo y en directo. “Estrellita” es una canción que tiene una constante en el disco, sobresaliente por tener un intro interesante, algo casi religioso y puntual en la mayoría de las pistas. Las riendas pesadas del tema surgen bien acopladas, crudas y desenfrenadas; van a la par con su letra, que aborda el polémico tema de una prostituta menor de edad. Recomendado en este tema el aporte vocal de Mad Kat, inivitada especial en la grabación.

 

 

Casi al final llega “No soy uno de ustedes”, dedicatoria consagrada a la inconformidad, a no ser parte de un mismo patrón de conducta colectiva y magistralmente adecuada con bajo, guitarra y percusión. Es difícil saber cuál es el mejor track del álbum, pero sin duda 10.000 años transmite muy bien la filosofía del grupo: Somos una especie en el planeta, una maldición que no entiende, con una arrogancia que nunca deja aprender, la escoria de este cosmos. Banda que le da mucha prioridad a sus composiciones liricas. El arte del disco se sintoniza con todo el esquema de “10.000 años”; la portada, titulada “La Piedra del Juicio” es labor de José Luis y Miguel Jiménez junto a Sharpball, con una evocación directa a las raíces de nuestro continente y la connotación de antiguas deidades que se encarnan mediante figuras zoomorfas. Recomendada. El trabajo de producción (pese a ser ejecutado en fechas y lugares distintos) no deja ningún hueco en la antología y se nota la mano artística de personalidades como Alejandro Corredor, Nelson Vera y Alejandro Duque, en la cual se comprende el profesionalismo empeñado en pro del buen destino que emprenden las pistas del compact disc hacia el oído del fanático. El mundo digital permite que usted conozca este buen debut en casi cualquier plataforma, aunque en realidad mejor tómese la oportunidad y acérquese al formato físico (pregunte si existe prensado), para que realmente aprecie la obra desde todas sus matices. Un Kariwa es un“blanco ignorante” desequilibrado de su alrededor, pero con seguridad la música constituye un norte que sin palabras responde en ocasiones, difíciles interrogantes. La sapiencia es un camino prolongado y el desconocimiento un vicio fácil, pero sin duda la última palabra es toda suya.

 

 

Kariwa disponible en:

Facebook

Souncloud

Twitter

 

Imágenes tomadas del espacio en Facebook Kariwa. Fotógrafa: Alexandra Santamaría

 

Texto publicado inicialmente a finales de enero/2017

 

 

Joel Cruz

@johelcrvx

 KARIWA en Festival del Diablo 2017. Más información sobre este evento acá:

FESTIVAL DEL DIABLO 2017