EL LLAMADO DE LA TRIBU: ASÍ FUE SOULFLY EN BOGOTÁ

Crónica e imágenes: Joel Cruz A.

Hummingbird Press © 2016

No es fácil dejarla a un lado si tenemos en cuenta que el músico dejó a SEPULTURA, el gran monstruo latinoamericano del metal y entre otras, la razón por la que muchos metaleros se hayan apropiado de la cultura extrema con tanto ahínco en nuestro conflictivo y siempre amado continente. El guitarrista/vocalista se llevó la mitad de la inspiración que por años había formado con su pariente, desde el día en que la muerte se llevara a su padre.

Sin embargo, son la constancia y el tiempo los que al final enriquecen el valor de los actos. Para 1997, Max ya tenía la experiencia en la industria musical para crear un proyecto sólido y con la identidad que hábilmente había logrado imprimir en el Thrash y el Groove Metal. Casi 20 años más tarde, SOULFLY no solo es una agrupación con una actitud tan guerrera como el arcángel que bautiza a su última antología de canciones, sino que conserva ese carácter tribal que Cavalera siempre ha querido sentar como un precedente en su música. Con una segunda ocasión en Bogotá y con menos público (aunque más entusiasta), algo de esto fue lo que vivimos hace unas noches en el Royal Center.

El arcángel se posa en el escenario

Con una desidia propia de los domingos previos al comienzo de semana, los seguidores de SOULFLY llegaron al teatro Royal Center; la breve presentación de los bogotanos KiILCROPS fue un aviso a lo que venía pronto: Era una noche vertiginosa y adecuada para el ritual venidero. Como en muchos casos, el ajuste de sonido era proporcional a la impaciencia de los seguidores tribales. En minutos que parecieron horas, la portada de Archangel apareció y digno de los anfitriones, sonó “We sold our souls to metal” del disco responsable de la gira. Un coro enérgico tronaba al unísono,el canto comenzaba y su legión eran decenas que sonaban como miles: Ese era justamente el detonante que el frío y el silencio dominical requerían para darle paso a esta euforia causada por el ex líder de Sepultura y los suyos. Seguiría la pesadez y gran destreza en la guitarra por parte del señor Marc Rizzo para el tema homónimo del nuevo álbum.

 

soulfly tiempo real 2

“No hope no fear” y “Umbabarauma” seguían demostrando lo renovado de estos clásicos en directo, demostrado así por un público conocedor de los temas uno tras otro. El concierto estaba en su punto épico cuando el turno fue para la poderosa “Blood fire war hate” del álbum Conquer.

“Chaos A.D tanks on the Street”

Lo clásico nunca muere y Cavalera decidió volver al pasado por “Refust/resist”, demostrando sobre quién en parte reside la auténtica esencia de SEPULTURA , nombre que dos hermanos hace 32 años pusieron a un grupo de metal en la ciudad brasilera de Belo Horizonte y que de paso, cambió el mundo. Max Cavalera era un sumo sacerdote en un pogo hecho por y para los buenos tiempos a estas alturas del “partido” (si hablamos de Brasil, vale mencionar algo de fútbol ¿o no?).

En línea, otro clásico para el mejor salto Nu metalero: “Seek n strike”. Vino “Arise”, en medio del furor de un público que luego aumentó cuando se convirtió en “Dead embryionic cells”. El reposo no era opción y eso fue demostrado con uno de los mejores momentos del concierto: tributo en guitarra a “Iron man” (BLACK SABBATH), “Orgasmatron” (Motörhead), “Polícia” (Titãs) y “Desperate cry” (SEPULTURA). Muy buena antesala por cierto para la grandiosa “Roots bloody roots”.

El logo de la agrupación en proyección fue ideal para “Prophecy”, un tema bastante elaborado y que en su momento tuvo influencia de algunas corrientes étnicas, principalmente de Serbia.

Tribu que festeja unida, tribu que permanece unida

“Tribe” sirvió para iniciar el cierre de este ciclo; una alerta a los oídos para aquellos que siguen a SOULFLY desde el principio (“iooo …iooo”). Un círculo perfecto no se podía cerrar sin evocar a “Back to the primitive”. Otro momento magistral con una peqiueña mención a Pantera: “Jumpdafuckup” y “Eye on a eye”.Terminar de calentar los ánimos con la introducción de “The Trooper” de Iron Maiden fue el “hasta luego” de la banda que por segunda vez deja al público con ganas de más.

SOULFLY sin duda sabe destinar el talento sonoro a su madurez artística y eso quedó claro todo el tiempo. El Metal es un género que debe seguir creciendo sobre todo en Colombia, aprendiendo de sus errores y progresando en conjunto, o mejor aún en tribu, tal y como aprendimos esta noche.