La ’Ciudad de las Puertas Abiertas’ tomada por el rock en GRITA (Parte 1)

GRITA es uno de los eventos más esperados por muchos apasionados del rock y el metal en Colombia, se ha caracterizado por ser un espectáculo innovador y que pega fuerte por traer bandas que pareciese nunca llegarían a este territorio, reconocidas por algunos selectos o curiosos oídos underground, encontrándose en furor por la publicación de un nuevo álbum, o tal vez señaladas al creer que este país latinoamericano no sea llamativo para ellas.

Por todo lo anterior, muchos están atentos a su gran cartel, que sin duda se lleva varios elogios por parte de los interesados, particularmente los que escuchan metal, sin dejar de lado a los que admiran otras corrientes; todos ellos buscan deleitarse, descubrir y ante todo, sentir el poder que los atrae a este monstruoso festival.

Es muy emotivo observar que el primer día, en el Expoferias Manizales cayendo la mañana, inician haciendo fila personas  provenientes de Bogotá, Medellín, Cali, Ibagué, zonas del Eje Cafetero y  de la misma “Manila”, como es llamada esta bella ciudad,  con la disposición  de abrir su mente, su esencia, su demencia a un espectáculo de bandas con diversos estilos. 

Comienza la faena musical con agrupaciones propias, entre las que por sus sonidos pesados se reconoce C.O.N.T.R.A. (Con Orgullo Nuestros Tiempos Rinden Acciones) de hardcore; llegan con energía a acrecentar el ánimo, invitando a saltar y gozarse la fiesta. Este grupo manizalita, es reconocido en la región por su historia entre las calles, bares y lugares donde se escucha su estilo, consolidándose en la tierra olor a café.

Otra de las bandas que por su combinación de sonidos poco comunes generó indiscutiblemente un sabor de novedad  fue la VODKANERA, traídos de la capital bogotana, quienes enseñaron al público  una bofetada de calidez, euforia y ritmo que hizo agitar al más quieto del lugar. 

Su mezcla de armonías romaníes, gitanas y balcánicas, idea originaria de una inquietud académica, hicieron bailar a un ritmo desbordante; en su presentación se observó que muchos coreaban sus canciones, las cuales ya hacen parte de una gran banda emergente.

Luego seguirían sonidos ya bien conocidos por la escena: Originarios de Medellín, llegan al escenario GRITO, invitando a sus fanáticos a acompañar cada uno de sus temas vociferando arribas, expresando musicalmente “vamos a darlo todo” a cada instante, al punto de que el hardcore  de trayectoria nacional terminó infestando el lugar,  logrando como es característico en ellos que el público hiciera parte del espectáculo. Manzano, su vocalista, hace stage diving ; canta, se acerca y esta con todos, van y vienen abrazos, gritos y mucha música que hace perder la etiqueta. Para este momento estaba llena la plaza y del suelo surgían remolinos de tierra producidos por el pogo, gozando así el olor a polvo. El camino recorrido de GRITO, en sus más de 19 años de labor hacen ver el espíritu joven que es continuo e irreverente, sin dejar de sonar fresco en el fan del antes y el ahora.

La primera jornada del GRITA es reflejo de la sana convivencia, del open mind rockero, del ser actuales sin dejar la “esencia”, pues esto es a lo que se juega ahora, buscar nuevas alternativas para no llegar siempre a lo mismo, a la “violencia”. El festival se arroja a dar posibilidades de sonidos; por ello se observaba la mezcolanza de ritmos, tendencias y particularidades de individuos presentes en el mismo  espacio, diferentes tribus urbanas,  seguidoras de estos géneros en gran medida como el ska, reggae y rap. Este día concluye con la Etnnia (Bogotá), Decibelios - The Group - OI Ska Band (España), Desorden Público de Venezuela, Alika & Nueva Alianza (Argentina).

Grita es una fiesta diversa que al finalizar, agota de tanto en tan poco tiempo, generando ansiedad para el siguiente día, para evocar los más oscuros ritmos listos a marchar desde el black hasta el doom metal para su siguiente jornada.

Fotos por Sergio Garzón (aquí la galería completa)

Johanna Gutiérrez 

Hummingbird Press